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Tramos Sugeridos 1 - Desde Puerto Varas a Ensenada, por Frutillar, Puerto Octay y Las Cascadas Además de las vistas, una de las gracias de la circunvalación al lago Ranco es que la ruta está totalmente pavimentada. Este primer tramo tiene solo 22 km y ofrece diversos accesos a pequeñas playas y desvíos a lugares que valen una visita. Puerto Varas, el inicio de este circuito, es una ciudad perfecta para recorrer a pie o en bicicleta. Entre sus atractivos destaca la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, construida entre 1915 y 1918, en estilo neorrománico. Está sobre un promontorio que la hace visible desde distintos puntos de la ciudad. También existe un circuito peatonal que recorre las principales casas patrimoniales, erigidas entre 1910 y 1941, muchas de ellas declaradas Monumento Nacional, como la Casa Kuschel, Casa Gotslich y Casa Yungel. La costanera también es un paseo imperdible. Aquí se concentra el movimiento turístico de la ciudad, con todo tipo de bares y restaurantes, puntos de información turística y posibilidades de excursiones de pesca y navegación. Otro hito es el Parque Cerro Phillippi, al que se puede subir en vehículo, caminando o en bicicleta. Rodeado de bosques centenarios, desde su cima se tiene una de las mejores vistas a la ciudad. Además, se ofrece un circuito de canopy de 800 metros. Finalmente, visita muy recomendable es el Museo Antonio Felmer, que está en la vecina localidad de Nueva Braunau, 9 km al oeste de Puerto Varas, por la Ruta V-50. Allí se exhibe una notable colección de objetos utilizados por colonos de la época. Ya entrando en el Circuito Lago Llanquihue, hay que salir desde Puerto Varas y tomar un pequeño tramo de la Ruta 5 Sur, para luego doblar a la derecha en el desvío indicado hacia el pueblo de Llanquihue, que está a 7 km de distancia. Centro urbano e industrial, Llanquihue nació con la llegada de los primeros colonos alemanes a mediados del siglo XIX, pero tuvo su mayor desarrollo a partir de 1911, con la llegada del ferrocarril. Hoy se dedica principalmente a la agroindustria y la producción de cecinas: de hecho, existe la llamada “Ruta de la Cecina”, un recorrido turístico por la fábrica y el fundo de la emblemática empresa Cecinas Llanquihue. También existe una pequeña oferta de restaurantes y alojamientos, algunos de los cuales funcionan en antiguas casonas alemanas reconvertidas en hoteles boutique. Llanquihue es el punto donde desagua el lago y nace el río Maullín. Uno de los atractivos asociados al río es el Parque Ornitológico, que cuenta con una red de senderos para el avistamiento de aves: el río Maullín posee 96 especies registradas. Además, es considerado uno de los mejores ríos para la pesca con mosca en el sur de Chile. El camino sigue sinuoso bordeando el lago y acercándose a algunas pequeñas playas, flanqueadas por grandes árboles, campos bien trabajados, pequeñas iglesias y antiguos puertos, en un paisaje absolutamente bucólico. En 20 km se llega a la hermosa ciudad de Frutillar. Con cerca de 18.000 habitantes, es la otra capital turística del lago Llanquihue, junto con Puerto Varas. Destacan sus casas de estilo alemán muy bien conservadas. Frutillar surgió como muelle de embarque en 1856, gracias a inmigrantes alemanes que llegaron a la zona. Los colonos construyeron sus casas en los alrededores y se dedicaron a labores agrícolas y ganaderas, instalando lecherías, molinos, destilerías, curtiembres y algunas tiendas de ventas de víveres e implementos. Toda esta historia puede verse en uno de los grandes hitos culturales de la ciudad, el Museo Colonial Alemán ,'>www.museosaustral.cl), en el sector de Frutillar Bajo, que concentra la oferta turística. Aquí se exhibe mobiliario y maquinarias que ilustran el estilo de vida de esa época, en una visita imprescindible para dimensionar la epopeya colonizadora. Otro gran hito de Frutillar es el Teatro del Lago, centro cultural abierto en 2005 donde cada verano se realiza, durante diez días, el encuentro de música docta más importante de Chile: las Semanas Musicales de Frutillar. El Teatro del Lago cuenta con grandes salones para conciertos, tienda, restaurante y un precioso anfiteatro al aire libre. La potente actividad musical de Frutillar fue la razón de que en octubre de 2017, la UNESCO designara a esta ciudad como Ciudad Creativa de la Música, red que integran otras 180 urbes de todo el planeta. Continuando por Frutillar, por un camino que mezcla pavimento y ripio, la siguiente escala es el sector de Los Bajos, con buena playa y otra notable muestra de arquitectura alemana. Siempre bordeando el lago Llanquihue, el camino sigue avanzando y pasa por diversos emprendimientos gastronómicos, que van desde elegantes casas de té hasta restaurantes tipo granja, que se han convertido en otro de los grandes atractivos de la zona. En 27 km desde Frutillar se llega a Puerto Octay, el pueblo más pintoresco y mejor conservado de toda esta zona. Declarado Zona Típica en 2010, se ubica en la Península Centinela, en el extremo norte del lago, con playas muy visitadas en verano. Caminar por sus calles y admirar sus casonas es como hacer un viaje a la década de 1900, cuando este era uno de los puertos del lago Llanquihue. El lugar se pobló entre 1880 y 1890, como punto de conexión con Osorno, y alcanzó un cierto auge económico. Esto explica la aparición de grandes y bellas construcciones de madera que aún se conservan en buen estado. Entre ellas destaca la Iglesia Parroquial, la antigua Escuela de Monjas, la Casa de la Cultura Emilio Held Winkler, donde está el Museo El Colono y el antiguo cementerio católico, que mira hacia el volcán Osorno, con una vista panorámica sorprendente. En Puerto Octay también hay una exquisita tienda de quesos locales, que vale la pena visitar y, en la entrada norte, un gran mirador hacia el pueblo, la península y el lago. Saliendo de Puerto Octay, en 5 km más hay un camino de ripio a la derecha, que conduce hacia Playa Maitén, que cuenta con área de picnic, camping y vistas al lago. Aquí se instalaron las primeras 21 familias alemanas en el lago Llanquihue, como los Siebert, Wulf, Appel, Hess y Klager, entre otros. Una hermosa capilla sobre una loma, construida en 1867, recuerda a esos pioneros. Unos kilómetros más adelante se llega a Puerto Fonck, otro sitio de postal, donde se encuentran dos preciosas capillas, una luterana y otra católica. Hay una apacible playa, con uno de los pocos muelles antiguos del lago Llanquihue que aún se mantienen en pie. El camino de ripio sube después hacia la carretera pavimentada U-99-V, donde se debe continuar hacia la derecha, pasando los sectores campestres de Puerto Klocker y Río Blanco, para llegar a Las Cascadas, un balneario con playa de finas arenas, que fue el último sector del lago en recibir inmigrantes alemanes, entre 1870 y 1880. Aquí hoy existe una buena oferta de alojamiento, algunas de ellas en antiguas casonas de colonos. La localidad se llama así por sus cascadas, inmersas en un entorno de abundante naturaleza donde se han desarrollado diversas actividades de recreación. Una de ellas es el circuito de canopy más extenso de la zona. Además, este el punto de inicio o término de la ciclovía más larga de la Ruta Escénica Lagos & Volcanes, con 82 km de recorrido que van desde este sector hasta Puerto Varas, más un tramo anexo entre Ensenada y Petrohué. A 20 km desde Las Cascadas, por un camino flanqueado por bosques que a veces cubren la vista al lago, se llega a un desvío que en 13 sinuosos kilómetros sube –por pavimento y ripio al final- hasta el Centro de Montaña Volcán Osorno (www.volcanosorno.com). Cuenta con 8 pistas, dos telesillas y algunos recorridos fuera de pista. Debido a las abundantes lluvias en la zona, la temporada de esquí suele comenzar más tarde que en otros centros, e incluso puede extenderse hasta noviembre. Durante los descensos, las vistas hacia el lago Llanquihue son espectaculares. El centro cuenta con restaurante, tienda y una oferta de actividades como canopy o caminatas con raquetas de nieve. En el verano, las telesillas siguen funcionando para realizar ascensiones al volcán y al glaciar que está en la cumbre. También existen diversas rutas de mountainbike. Antes de llegar al centro de esquí se encuentra el interesante centro de interpretación Pirepillán, que relata a través de contenidos ilustrados la historia del volcán y la leyenda mapuche sobre su origen. Este sector es también uno de los ingresos al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. De hecho, aquí se encuentra el acceso al Sendero El Solitario, ruta de 6 km de extensión, de acceso bien señalizado, que se recorre en unas cuatro horas ida y vuelta, pasando por suelos volcánicos y bosques nativos, y que termina en la Ruta Internacional CH-225, que va hacia Petrohué y el lago Todos los Santos. Finalmente, la última parte de este fundamental tramo del Circuito Lago Llanquihue, conduce por la misma Ruta U-99-V hacia Ensenada. El trayecto es un intrincado camino con fuertes curvas (maneje con precaución), puentes y notables vistas hacia el lago y los acantilados. Existen 3 miradores que se suceden uno tras otro: Quitralpi, Licarayén y Pirepillán. Si bien no cuentan con techos o mesas para instalarse, ofrecen amplios espacios para estacionar y admirar el lago, los densos bosques predominantes y el volcán Calbuco. Antes de llegar a Ensenada se encuentra otra de las entradas al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Allí comienzan dos caminatas de baja dificultad: Laguna Verde (200 m), que se interna en el bosque para llegar a la laguna del mismo nombre, e incluso es accesible para sillas de ruedas; y Los Pilleyos (1.200 m), que bordea del lago Llanquihue. 2 - De Puerto Varas a Peulla, por Ensenada y lago Todos Los Santos Este tramo recorre la ribera sur del Llanquihue y regala las mejores vistas al lago y los volcanes Osorno y Calbuco, gracias a varios miradores en la carretera. En el camino se pueden conocer las mejores playas del lago, tiendas de productos gourmet, variedad de restaurantes y casas de té campestres. Al final están los famosos Saltos del Petrohué, el lago Todos los Santos y, para los que siguen a Argentina, la pintoresca localidad de Peulla. Saliendo desde Puerto Varas por la Ruta CH-225 hacia el este, la idea es recorrer 47 km pavimentados hasta Ensenada. En el trayecto es posible hacer varios desvíos. En el kilómetro 9 y 10, por ejemplo, están las bajadas a las playas Niklitschek y Hermosa, las mejores del sector, aunque el acceso es pagado. En el kilómetro 13 está la isla Loreley, un terreno en medio de La Poza, curioso ojo de agua entre la selva, donde se ofrecen excursiones de pesca durante la temporada. En el kilómetro 16, Playa Venado, municipal y de libre acceso, cuenta con camping. Aquí también está el Fundo Playa Venado, donde producen manjar y se realizan visitas de agroturismo en el verano. En el kilómetro 18 aparece río Pescado, buen sector para la pesca. Entre el kilómetro 25 y Ensenada, la Ruta Escénica ofrece tres miradores por la calzada norte de la vía. Tenga máxima precaución para detenerse en ellos si viene desde Puerto Varas, pues la vía es de doble tránsito. La vista es realmente espectacular. Siguiendo hacia Ensenada, hacia la derecha comenzará a ver la silueta del volcán Calbuco (2.015 m), cuya más reciente erupción ocurrió en abril de 2015. En el kilómetro 47 desde Puerto Varas se llega finalmente a Ensenada, pueblo de importancia estratégica, pues conecta diversos lugares turísticos. Su historia se remonta hacia 1894, cuando el capitán de corbeta chileno Benjamín Muñoz Gamero llegó hasta aquí para hacer un reconocimiento geográfico del área del lago Llanquihue hacia el lago Nahuel Huapi, en Argentina. Hoy, Ensenada es un centro turístico con cabañas, restaurantes, campings y una playa de arena de fina de 2,5 km. También es punto de abastecimiento para continuar ruta. Diversos operadores locales realizan actividades desde aquí, como trekking, rafting en el río Petrohué, kayak en el lago Todos los Santos, pesca en los ríos aledaños y cabalgatas por las faldas del volcán Calbuco, entre otras. Ensenada marca el límite sureste del lago Llanquihue. Pasado el pueblo, la carretera continúa hacia el oriente, en medio del bosque y las montañas. En 2 km sale un desvío señalizado que conduce hacia Ralún, Cochamó y Puelo (descrito en Tramo 3). Pero continuando por la CH-225, se llega en 6 km más al acceso principal del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, el más antiguo de Chile, creado en 1926. Con 253.780 ha de superficie, es una de las áreas silvestres más visitadas de Chile. Considerado Reserva de la Biósfera, la mayor parte de sus bosques corresponden al tipo siempreverde, con especies como coigüe, ulmo, olivillo, canelo y arrayán. Entre su fauna también se cuenta el pudú, gato montés, puma, nutria de río, monito del monte y aves como el carpintero negro, martín pescador y pato correntino, entre muchos otros. Entre las grandes atracciones del lugar están los Saltos del Petrohué, formados a partir del río homónimo, de aguas cristalinas. Sus aguas corren entre grandes masas de dura lava, formadas hace unos 600 años debido a una erupción del volcán Osorno. Hay un sendero de baja dificultad que conduce a los saltos, los que se aprecian desde varias plataformas, con notables vistas al volcán. Otros senderos muy sencillos, pero de gran atractivo, son el Sendero Los Enamorados (600 m), Los Patos (poco más de un kilómetro) y Carilemu (45 minutos). Un centro de visitantes en la entrada ofrece las principales excursiones en el parque, además de artesanías y souvenirs. La Ruta Internacional CH-225 conduce en 11 km hasta Petrohué, hermoso villorrio de montaña a los pies del volcán Osorno. Tiene una larga playa de arena volcánica negra, enmarcada por bosques. Hay diversas instalaciones como camping, cabañas, hotel y actividades de turismo aventura como trekking, rafting, kayak y pesca. Petrohué es el punto de entrada al majestuoso lago Todos los Santos, que sorprende por el color esmeralda de sus aguas. Tiene 175 km2 de superficie y está rodeado de bosques siempreverdes, con vistas a las cumbres nevadas de los volcanes Osorno, Puntiagudo y Tronador, este último en la frontera entre Chile y Argentina. Este es, sin duda, uno de los lagos más bellos del país. Desde su muelle, diversas embarcaciones realizan navegaciones turísticas para recorrerlo. Pero existe una forma de atravesarlo de punta a cabo, desde Petrohué hasta el puerto de Peulla, en el extremo oriental de lago, aunque solo pueden hacerla peatones, no vehículos. Se trata del llamado Cruce de Lagos Andinos, un producto turístico de integración entre Chile y Argentina que une Puerto Varas con Bariloche, siguiendo la antigua ruta comercial que comunicaba a los habitantes de ambos países. Actualmente, la travesía consiste en la navegación en catamarán turístico por el lago Todos los Santos, desde Petrohué hasta Peulla, pequeña y hermosa villa enclavada en pleno Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, con vistas al volcán Tronador, que cuenta con dos hoteles, restaurante, senderos de caminata y canopy, entre otras excursiones en verano. Desde Peulla, el cruce continúa en bus hasta Puerto Frías, Argentina. Allí se retoma la navegación por el lago Frías hasta Puerto Blest, donde nuevamente hay un trayecto en bus hasta Puerto Alegre. Entonces comienza una última navegación, esta vez por el lago Nahuel Huapi hasta Puerto Pañuelo, donde finalmente se llega por tierra a Bariloche (Más información en www.cruceandino.com). Algunos de estos trayectos coinciden con las antiguas rutas que siguieron los misioneros jesuitas para evangelizar a los indigenas poyas y puelches de la región. Según algunos cronistas españoles, en esta zona habría estado escondida la mítica Ciudad de los Césares, una urbe de extraordinaria magnificencia. Actualmente, la Ruta de los Jesuitas o Camino de los Vuriloches –nombre utilizado primero por los mapuche, para referirse a una misteriosa tribu antropofágica que había vivido en la zona, y luego por los españoles, que llamaban así a quienes realizaban expediciones en busca de esclavos- se ha convertido en una nueva y salvaje aventura. Un trekking de largo aliento que une el lago Todos los Santos con Bariloche (o viceversa), pasando por bosques y lagos prístinos, siempre bajo la sombra del imponente volcán Tronador. 3 - De Ensenada al lago Tagua Tagua, por Cochamó Saliendo ya de los límites del lago Llanquihue, el último tramo de la Ruta Escénica Lagos & Volcanes recorre el valle del río Petrohué y el estuario de Reloncaví, entre bosques y fiordos de intenso verde. Pasando por los pueblos de Cochamó y Puelo, la travesía finaliza en el lago Tagua Tagua, de sorprendente color turquesa. Desde Ensenada, en vez de continuar por la Ruta CH-225, hay que tomar la Ruta V-69 en el desvío señalizado a la derecha, hacia Ralún. El camino bordea la Reserva Nacional Llanquihue, que tiene una superficie de 33.972 ha y desde 2007 es parte de la Reserva de la Biósfera Bosques Templados Lluviosos Australes. El lugar es hábitat de especies de flora como tepa, mañío, ulmo y luma. También hay alerces y lengas en la parte alta, que se mezclan con canelos. En cuanto a fauna, es posible avistar cóndores, zorro chilla y culpeo, vizcacha andina, halcón peregrino austral, chucao y hued hued, entre otras especies. Hasta la reciente erupción del volcán Calbuco en 2015, uno de sus mayores atractivos era el sendero del río Blanco, que permite subir hasta el cráter, pero hoy la reserva se encuentra cerrada debido a los efectos del material volcánico expulsado. Tras 30 km de pavimento, flanqueado por bosques, se llega a Ralún, un caserío de origen chilote que cuenta con alojamiento, camping, excursiones de pesca y unas rústicas termas. Pasado Ralún, el camino se vuelve de ripio y avanza sinuoso y ondulado, regalando hermosas vistas hacia el estuario de Reloncaví. Ponga atención a las subidas y bajadas de marea, que llenan y secan el estuario. Los verdes cerros aledaños conforman un paisaje sureño de postal. En 15 km más verá un portal que da la bienvenida a Cochamó, el principal pueblo del estuario. Tiene una hermosa iglesia parroquial de estilo chilote y una remozada costanera que permite apreciar el paisaje del estuario. En verano se establecen puestos artesanales y de comida típica. El turismo también se ha ido desarrollando: hoy existen cabañas, camping, dos buenos restaurantes y algunos operadores de excursiones como trekking y kayak por el estuario. Cochamó también es el punto de partida de la excursión a pie o a caballo que conduce a La Junta, la base del valle de Cochamó, un paraíso mundial de la escalada, con fabulosas paredes de granito que le han valido el apodo de “Yosemite chileno”. Retomando la Ruta V-69, la última escala está 31 km hacia el este. Es el pueblo de Puelo, donde nace el río del mismo nombre, de aguas verdes y rodeadas de juncos, famoso para la pesca de truchas y salmones. Hay algunos exclusivos lodges de pesca que funcionan en esta zona. Pasado el pueblo, el camino conduce a la ribera este del lago Tagua Tagua, cuyas aguas tienen un sorprendente color turquesa, que contrasta con el verde de los cerros. Allí está el muelle de embarque de la barcaza pública que cruza dos veces al día hasta el sector de Punta Maldonado, donde prosigue un camino rural hacia la localidad de Llanada Grande. De allí en adelante, la ruta es interrumpida por varios lagos antes de llegar al Paso Puelo, en la frontera con Argentina, al cual no es posible llegar con vehículo. Iniciada en la ciudad de Victoria, cerca de 600 km más al norte, la Ruta Escénica Lagos & Volcanes finaliza su espectacular recorrido en este punto, el más austral de su trazado.